Pilagá

Desde la orilla del Bañado la Estrella, extraen las hojas del carandillo, transformándolas en hermosos objetos. Todas sus piezas son tejidas enteramente en palma de carandillo y utilizando técnicas ancestrales.

En las organizaciones de mujeres, las mejores artesanas les enseñan a las más jóvenes el arte del tejido logrando piezas únicas y transmitiendo antiguos saberes.Con estos objetos, les regalan un recuerdo de su tierra que les brinda todo lo necesario para crear piezas de arte. Cada pieza es única y especial.

Proceso del carandillo

Las mujeres Pilagá van al monte en grupos de cuatro y cinco mujeres. Allí es donde recolectan las hojas de carandillo. Generalmente las mujeres tienen que caminar cinco kilómetros monte adentro para hacerse de las mejores hojas.

De sus casas salen todas juntas pero, al llegar al monte, se separan para elegir sus propias hojas. Pueden llegar a recolectar hasta cien hojas. Las mujeres más ancianas cargan las hojas en su espalda, mientras que las más jóvenes las cargan en su cabeza. Para los productos que son grandes, se necesitan hasta 120 hojas de las más grandes.

Como el carandillo no se cultiva, las mujeres solo toman parte de las hojas de la planta para que puedan seguir creciendo otras hojas nuevas.

Uno de los secretos que tienen las Pilagá para poder conseguir buenas hojas es salir los días donde la noche previa hubo luna llena. Las mujeres aseguran que las hojas más grandes se encuentran en esos días.

Las mujeres Pilagá aprovechan para salir al monte cuando hay sol porque de noche los caminos se vuelven peligrosos debido a que en él conviven víboras, y otros animales, que pueden lastimarlas. Es así que salen muy temprano y pasan todo el día recolectando sus hojas.

Luego de haber recolectado las hojas, comienza el desfibrado. Este proceso permite que las hojas se transformen en fibras finas y suaves que luego serán utilizadas como hilos para tejer la cestería. Dicho proceso se lleva a cabo con agujas. Una vez que se logró el desfibrado, las mujeres dejan reposar las fibras al sol un día entero para que las mismas tomen color blanco.

Por último, luego de disponer de fibras suaves y blancas, comienza el tejido que da lugar a productos hermosos.

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