Wichi

Las Wichí vivimos en el Gran Chaco. Desde siempre tejemos las fibras del chaguar, una planta que crece de manera autóctona en nuestro monte.De generación en generación aprendemos los distintos puntos y diseños que creamos, aunque cada pieza es única y especial para nosotros. Tejemos lo que utilizamos en nuestra vida cotidiana: bolsas para recolectar frutos, redes para pescar o chalecos. Hoy también otros objetos que nos ayudan a mostrar nuestro arte, nuestra cultura.

Proceso del chaguar

A las mujeres Wichí le gustan los colores. Ellas son suaves y elegantes. Caminan en el monte despacito pero sin pausa. Las Wichí poseen técnicas ancestrales en tejidos de punto. Tejen utilizando fibras obtenidas del chaguar, una planta típica del monte del Gran Chaco parecida al aloe vera. La especie más utilizada es la Hyeronimi, Chutsaj en lengua wichí.

Con los hilos obtenidos después de un largo y trabajoso proceso, las Wichí en el pasado tejían los chalecos para la guerra, las redes para pescar y las yicas (bolsas) para recolectar frutos silvestres. Hoy realizan artesanías que empiezan a ser reconocidas y valoradas en todo el mundo.

El término chaguar es del idioma quechua; y en áreas donde el guaraní tiene influencia, también se lo conoce como caraguatá.

Es una planta que se encuentra en el chaco semiárido de las provincias de Salta, Formosa y Chaco en Argentina y en Paraguay y Bolivia, cuya resistente fibra la utilizan desde tiempos inmemoriales los Wichí, una nación de cazadores-recolectores, para confeccionar objetos domésticos como bolsos, ponchos, ropa, redes, sogas, y para sus actividades de subsistencia.

No se cultiva; crece a la semisombra del estrato medio de los bosques chaqueños, y se reproduce por estolones.

El proceso para obtener fibras del chaguar lleva etapas:

Recolección: Las mujeres recorren el monte buscando chaguar. Como las hojas tienen espinas, sacan la planta con un palo.

Desfibrado: Las mujeres seleccionan las hojas y extraen la cobertura espinosa.

Desgomado: Las mujeres golpean las fibras y después raspan las hojas para eliminar impurezas.

Blanqueo: Enjuagan las fibras limpias y las secan al sol. Cuanto más fuerte pega el sol, más blanca queda la fibra.

Elaboración de la piola: Las artesanas separan fibra por fibra, que son de distintos grosores. Después las tuercen sobre sus piernas usando ceniza como ayuda hasta obtener un hilo de textura fuerte.

El teñido: Utilizan las raíces, frutos, cortezas y hojas del monte nativo del Gran Chaco para obtener colores. Los colores tradicionales son los ocres, el negro y el marrón.

El diseño: Los diseños surgen del universo cultural Wichí, un pueblo de cazadores-recolectores que desde siempre vivió en el monte, siguiendo los ritmos de la naturaleza. Reproducen los animales del monte, con los cuales el cazador establece una relación íntima: hasta llega a identificarse con el espíritu de la presa. Algunos de los más usados son el lomo de suri, el ojo de lechuza, el pecho del pájaro carpintero o el cuero de víbora.

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